El uso y abuso de la tecnología en los niños

Uso de la tecnología por los niñosHace muchos años que la tecnología ha atravesado nuestra vida, en tanto ha modificado la cultura y los hábitos cotidianos. Si bien surgen expectativas positivas desde lo educativo, también surgen preocupaciones por el uso excesivo de la tecnología


Por: Sayda Lofredo Grau. Lic. en Psicología.
M.P. 10756

 


 

 

Hablar de la implicancia que tiene el uso de la tecnología en temprana edad, despierta cuestiones que nos llevan a reflexionar acerca de si es recomendable o no que estén delante de las pantallas (sea de televisión, de tablets, de teléfonos celulares y demás dispositivos tecnológicos), si es dañino para el cerebro o no, si perjudica la atención de nuestros hijos o bien el rendimiento escolar, las relaciones sociales y familiares, entre otros. ¿Cuántas veces nos hemos hecho esas preguntas?

Existen distintos puntos de vista en tanto distintas miradas se presenten. Hay quienes sostienen que la exposición ante estas pantallas, perjudican la atención de los niños, puesto que genera cierta “fascinación”. La atención sostenida es una actitud con cierta apertura ante la realidad, en otras palabras, es un modo activo de los seres humanos para poder efectuar preguntas, buscar respuestas, sentirse expectante de lo que vendrá. Se entiende a la fascinación como la contracara de la atención, es decir, es una actitud pasiva, en tanto que cuando se nos presentan estímulos nuevos, quedamos fascinados, con una sensación de estar “embobados”.

Distintas asociaciones, entre ellas la Asociación Americana de Pediatría (AAP), han recomendado el uso de las tecnologías según las etapas de la infancia:

  • Antes de los 18 meses se aconseja la no utilización de las mismas. Estos niños aún están madurando, lo cual su desarrollo depende de la interacción con los adultos y otros estímulos como los sensoriales. Estos niños se encuentran en una etapa de exploración hacia el mundo externo, lo cual requiere de sus propios recursos para significar lo que pasa a su alrededor.
  • De los 18 a los 24 meses, el uso de la tecnología debe ser bajo la supervisión de los padres, seleccionando el contenido apropiado a la edad.
  • De los 3 a los 5 años, quienes parecen ya dominar el mundo digital, su interacción se basa fundamentalmente en lo social y en los juegos (no digitales), por lo tanto, se recomienda que no excedan más de 1 hora al día frente a las pantallas. También es importante la supervisión de algún adulto en cuanto al tiempo de exposición y al contenido.

 

Efectos en los niños, recomendaciones para los padres

Los adultos debemos fomentar hábitos saludables, que la finalidad de la utilización de estas tecnologías sea adquirir algunos aprendizajes. Tal es así que no se aconseja el uso antes de irse a dormir, mientras están en la mesa a la hora de la comida, tampoco para intentar tranquilizarlos. Hay que evitar contenidos no acordes a su edad, como videos e imágenes violentas.

Existen algunos efectos a nivel psicológico que dan cuenta de estas recomendaciones:

  • Hay una temprana estimulación del desarrollo cerebral, que en algunos casos puede alterar las funciones ejecutivas (déficit de atención, impulsividad). Por ejemplo, no toleran cuando se les queda sin batería el dispositivo y hacen berrinche.
  • Se presentan trastornos en el sueño, si no hay supervisión de los padres ante sus hijos a la hora de dormir en sus habitaciones, ocurre que alguno de ellos disminuyen sus horas de sueño, lo cual puede afectar al rendimiento escolar negativamente, encontrándonos con niños agotados que no descansan por las noches.
  • La gran incidencia en todos los niveles y sectores de la sociedad de la agresión física y sexual, llegan sin filtro ni restricción a las pantallas. Algunos niños que tiene acceso a dichas imágenes pueden ser un riesgo de agresión infantil.
  • El uso de manera excesiva afecta mentalmente a los niños en tanto se ha asociado a trastornos para relacionarse con otro, síndrome de ansiedad, trastornos en el comportamiento, hasta depresión infantil.
  • El déficit atencional también es una consecuencia. Se presentan estímulos a alta velocidad de manera constante, lo que dificultad la concentración y la memoria del niño, ya que provoca una poda neuronal, es decir, el cerebro empieza a deshacerse de algunas conexiones neuronales. Todo ello perjudica en su proceso de aprendizaje.
  • La tecno adicción: los padres atribuyen cada vez más a la tecnología el aislamiento de sus hijos. Estos niños se conectan a sus dispositivos ante la falta de atención de los padres generándoles una adicción a los mismos.

La recomendación que da la AAP es desde un punto de vista de la salud, no una recomendación desde lo educativo.

 

La importancia de fomentar otro tipos de conexiones

Es una buena opción como padres darle a nuestros hijos “alternativas”, es decir, conectarlos al mundo offline, al mundo real, al de las interrelaciones con un otro, no por medio de pantallas, sino al encuentro con miradas, sean las de sus padres, sus abuelos, sus hermanos, amigos y conocidos, transmitirles historias subjetivas, dedicarles tiempo para jugar, que disfruten del aire libre, de las plazas, correr, jugar a la pelota o andar en bicicleta; las actividades recreativas los beneficia en cuanto ayudan a desarrollar funciones ejecutivas como la atención, la memoria de trabajo, la planificación, entre otras. Actividades tales como construir con cartón una casa, con blocs un castillo, buscar el tesoro perdido en algún rincón de casa, todo ello brinda la posibilidad de que los niños al ir creciendo puedan utilizar las tecnologías de modo más responsable.

Es importante como padres, devolverles la infancia, ¿cómo? Permitirles un tiempo de “aburrimiento”. ¿para qué? Para que ellos tomen ese espacio para jugar, para crear, pensar, y ser autor de sus propios cuentos, sonrisas, escondites, dibujos, canciones y un sinfín de cosas.